Estudios Sociales y Culturales I · Bloque I · Sesión 6
Viernes 31 de julio de 2026 · 12:00 pm

El cierre
categorial

La respuesta de Gustavo Bueno

UPB · Programa de Historia · Camilo Atehortúa

De la sesión anterior

La casilla que faltaba

Bueno clasificó las teorías de la ciencia en cuatro familias según qué conserven de la materia y de la forma. Tres de ellas ya tienen nombre: descripcionismo, teoreticismo, adecuacionismo. La cuarta —la casilla (0,0), la que no salva ni la materia sola ni la forma sola— es la suya, y hoy se llena.

I

Construir con las cosas

Qué es un cuerpo científico y por qué la ciencia no cabe en una cabeza.

II

El espacio gnoseológico

Los tres ejes y las nueve piezas con las que se desarma cualquier ciencia.

III

Qué es un cierre

Dos caminos hacia el área del círculo y por qué eso constituye una verdad.

IV

La historia, en cuestión

Las situaciones α y β, y la antinomia de las ciencias humanas.

I · El giro materialista

Construir «con las cosas mismas»

«Mientras que el teoreticismo o el adecuacionismo […] ven a las ciencias como construcciones llevadas a cabo con palabras, con conceptos, o con proposiciones «sobre las cosas» […], el materialismo gnoseológico ve a las ciencias como construcciones «con las cosas mismas»
Bueno · ¿Qué es la ciencia?, visor p. 21

Las cuatro familias comparten que la ciencia se construye: ninguna cree ya que se descubra un orden dado. La discrepancia es sobre con qué se construye. Para Bueno, con materia: con reactivos, con balanzas, con astros.

I · La analogía y su consecuencia

«La música debe sonar»

«La ciencia química […] no podrá circunscribirse al terreno de las «construcciones con fórmulas», que llenan los tratados de química, como tampoco la música podría considerarse circunscrita a las partituras. La música debe sonar, pues sólo tiene realidad en un medio sonoro; de la misma manera a como la química sólo puede considerarse existente en un medio en el que puedan tener lugar reacciones entre sustancias.»
Bueno · visor p. 21
La consecuencia contra PopperSi la química es un medio donde ocurren reacciones y no un conjunto de enunciados, entonces —escribe Bueno— «tiene poco sentido decir que la Química es falsable». La falsación es un criterio para proposiciones; una oxidación no es una proposición.
I · El cuerpo científico

Qué hay dentro de una ciencia

«Una ciencia positiva es un conjunto muy heterogéneo constituido por los «materiales» más diversos: observaciones, definiciones, proposiciones, clasificaciones, registros gráficos, libros, revistas, congresos, aparatos, laboratorios y laborantes, científicos, sujetos operatorios.»
Bueno · visor pp. 21-22

Y un paso más, el que de verdad separa a Bueno de todos los demás: dentro del cuerpo de la astronomía están los astros mismos, no sus nombres ni sus imágenes. Dentro de la física nuclear, los electrones —en tanto están controlados en ciclotrones y tubos de vacío—, no sus símbolos.

Cuerpo de una cienciaTodo eso junto, funcionando. Un microscopio no es «una prolongación del ojo» al servicio de un sujeto: es un operador que transforma unas configuraciones del campo en otras.
I · Dos maneras de responder

¿Dónde está la ciencia cuando nadie la piensa?

La respuesta subjetualista
Aunque ningún triángulo existiera sería siempre verdad que la suma de los ángulos de un triángulo euclidiano es igual a dos ángulos rectos.

La ciencia reside en la mente, en el cerebro o —a lo sumo— en la comunidad científica. Los aparatos y los libros son soportes. Si el sistema solar se aniquilara, las leyes de Kepler seguirían siendo válidas.

Jacques Maritain, citado por Bueno · visor pp. 23-24
·
La respuesta materialista
Las ciencias son instituciones suprasubjetivas (tampoco meramente sociales), que están incluso por encima de la voluntad de los científicos y que pueden anteceder incluso a los investigadores que se han educado en ellas.

Como una sinfonía que está sonando: no se reduce a lo que sienten quienes la escuchan. Quien la resume diciendo «es relajante» la ha rebajado a sedante farmacológico.

Bueno · visor pp. 24-25
II · El problema del análisis

Romper el jarrón, o pulverizarlo

Si una ciencia es un cuerpo con partes heterogéneas, analizarla es descomponerla. Pero se puede descomponer a dos escalas muy distintas, y solo una sirve.

Escala genérica

Partes materiales

El jarrón pulverizado: quedan las moléculas, pero el jarrón ya no puede reconstruirse.

En una ciencia: el conjunto de sus proposiciones como oraciones gramaticales, el de sus aparatos como ingenios técnicos, el de sus científicos como trabajadores con sindicato.

Escala gnoseológica

Partes formales

Los fragmentos del jarrón caído: a partir de ellos el jarrón puede reconstruirse, porque conservan su forma.

En una ciencia, la unidad mínima es el teorema —como el átomo de hidrógeno en la tabla periódica: no se da suelto, y aun así es una unidad elemental.

El análisis lógico-formal de las ciencias, advierte Bueno, se queda en la escala genérica pese a sus pretensiones. Lo mismo el análisis sociológico y el informático. (visor pp. 25-26)
II · Contra la pareja sujeto / objeto

Dos polos no alcanzan

Toda la tradición reparte el conocimiento en dos: de un lado el sujeto y sus actos, del otro el objeto. Bueno acepta que no se puede prescindir de esa polarización, pero sostiene que entre los dos polos queda un terreno que ninguno recoge.

«El destello registrado en el firmamento por el astrónomo es tanto un signo como un hecho. En realidad, los «hechos» sólo cuando se incorporan a un «contexto determinado», por tanto, sólo cuando comienzan a funcionar como signos dentro de ese contexto, alcanzan un significado gnoseológico. Una balanza es también un «aparato simbólico» sin necesidad de ser una frase.»
Bueno · visor p. 27
II · La herramienta

Tres ejes, no dos polos

Todo cuerpo científico se analiza como si estuviera inmerso en un espacio de tres dimensiones. Bueno los toma del análisis del lenguaje —de Karl Bühler y Charles Morris— pero advierte que no son dimensiones lingüísticas: la «sintaxis» aquí también es la que se da entre los astros. Ya Tolomeo tituló su obra Megale syntaxis.

Eje 1

Sintáctico

La relación de unos contenidos con otros contenidos del mismo campo.

Eje 2

Semántico

La relación de esos contenidos con aquello a lo que remiten.

Eje 3

Pragmático

La relación de esos contenidos con los sujetos que operan con ellos.

Espacio gnoseológicoEl sistema de coordenadas con el que se desarma una ciencia desde dentro. No presupone una distinción previa entre sujeto y objeto: vistos desde aquí, sujeto y objeto son solo «puntos de fuga». (visor p. 27)
II · Tres sectores por eje · visor pp. 28-35

Las nueve figuras gnoseológicas

EjeFiguraQué esEjemplo del texto
SintácticoTérminosLas partes objetuales del campo, no proposicionales.El hidrógeno, el carbono, el metano CH4.
RelacionesLo que se establece entre términos, sostenido por proposiciones.La igualdad en «5 + 7 = 12»; también una balanza o un termómetro.
OperacionesTransformaciones que un sujeto corpóreo produce al componer o dividir.Disecar un tejido; separar y juntar con las manos.
SemánticoReferencialesLos contenidos corpóreos, tridimensionales.Las disoluciones tituladas del laboratorio; la Luna en la retícula del telescopio.
FenómenosCómo se nos aparecen esos contenidos, siempre a distancia.Las rayas coloreadas del espectro de un elemento.
EsenciasLas estructuras que se alcanzan atravesando los fenómenos.El átomo de hidrógeno de Bohr, que explica esas rayas.
PragmáticoNormasLas reglas que la propia construcción impone a quien opera.Las leyes de la lógica formal.
DialogismosLo que exige más de un sujeto, y aun más de una generación.El cometa Halley.
AutologismosEvidencias, dudas y recuerdos de un sujeto, con función en la construcción.El recuerdo de Becquerel.
II · Dos consecuencias que cortan

Una ciencia no tiene objeto: tiene campo

1
Ninguna ciencia puede considerarse constituida en torno a un único término o en torno a un único objeto (como la «materia», la «vida», el «ego»). […] No cabe, según esto, reconocer como ciencia a una Teología definida como «ciencia de Dios», ni a una Psicología definida como «ciencia del Alma».visor p. 29
2
Una ciencia sin referenciales fisicalistas (una «ciencia de la mente», o una «ciencia de Dios») es tanto como una música sin sonidos; y una música silenciosa es como un círculo cuadrado.visor pp. 30-31

La biología no tiene por objeto la vida: tiene un campo donde figuran células, mitocondrias, aves y mamíferos. Y esos términos han de pertenecer a clases distintas, porque solo así pueden definirse operaciones entre ellos.

II · Dos historias del eje pragmático

El sujeto que no se puede borrar del todo

Un autologismo · París, 1896

Becquerel busca una sustancia que, excitada por el Sol, emita radiaciones como los rayos X. Expone al Sol unas láminas de sulfato de uranio sobre una placa fotográfica: la placa se vela. Quiere repetirlo, pero el cielo se nubla; guarda la caja en un cajón. Tres días después sale el Sol — y, recordando la experiencia previa, se le ocurre revelar primero la placa que estuvo a oscuras. Estaba impresionada. El uranio era radiactivo por sí mismo.

visor pp. 34-35
·
Un dialogismo · a través de los siglos

Halley ve un cometa en 1682 y en 1705, aplicando la gravitación de Newton, predice que volverá 76 años después. Establecer que ese cometa es el mismo que observaron los astrólogos chinos en el 613 a. C. y el que volvió en 1910 y en 1986 no está al alcance de ningún astrónomo, ni de una generación de astrónomos.

La escala del objeto desborda la escala del sujeto: hace falta comunicación entre generaciones.

visor pp. 33-34
III · El problema de la objetividad

De las nueve figuras, cuatro

Aspiran a objetividad

Cuatro

Términos y relaciones del eje sintáctico; referenciales y esencias del semántico.

Son inseparables del sujeto

Cinco

Operaciones y fenómenos; y las tres pragmáticas: normas, dialogismos, autologismos.

«La objetividad reclamada por una construcción científica no tendrá por qué ser entendida como el resultado de un «transcender más allá del horizonte del sujeto»; basta entenderla como una «neutralización» o «segregación lógica» de los componentes del sujeto. Unos componentes que se reconocen, sin embargo, como ineludibles.»
Bueno · visor p. 35
III · La palabra viene del álgebra

Qué significa que algo esté «cerrado»

Una operación es cerrada cuando su resultado se queda dentro del mismo campo del que partió. Sumar 5 y 7 da 12, y 12 vuelve a ser un número natural, recombinable con los anteriores. El campo se basta a sí mismo.

No basta

Cierre de una operación

Una sola clase de términos y una sola operación. Puede dar lugar a cierres técnicos, pero no genera teoremas.

5 + 7 = 12, en ℕ
Esto sí

Cierre de un sistema de operaciones

Términos repartidos en más de una clase y operaciones distintas entretejidas. Solo aquí aparece un teorema.

los catetos y la hipotenusa, en el teorema de Pitágoras
Bueno lo muestra con dos cuadrados: sumar uno de 3×3 con otro de 4×4 y obtener uno de 5×5 es una operación cerrada, pero trivial. Cuando esos mismos cuadrados se consideran como términos de clases distintas —los catetos de 3 y 4, la hipotenusa de 5 de un triángulo rectángulo—, la construcción cambia de naturaleza. (visor pp. 35-36)
III · El área del círculo

Dos caminos que no se conocen entre sí

Curso I · triángulos

Se inscribe un polígono y se descompone en triángulos isósceles. Al achicar sus bases, el perímetro tiende a la circunferencia 2πr y las apotemas tienden al radio r.

(a×b/2)n = (an/2)r = πr²
·
Curso II · bandas

Se descompone el círculo en coronas que, desarrolladas, son rectángulos de base 2πr y altura dr. El área total es la integral de esas bandas hasta el radio máximo.

∫₀ᴿ 2πr dr = 2π(r²/2) = πr²
Bueno · visor pp. 43-44
III · La verdad como identidad sintética

Por qué eso constituye una verdad

Nada garantizaba de antemano que triangular el círculo y cortarlo en bandas tuvieran que dar lo mismo. Son artificios completos, con pasos al límite por vías independientes. Hasta el «2» del resultado llega por caminos distintos: en el curso I procede del área del triángulo como mitad de un rectángulo; en el II, del algoritmo de integración.

(St = πr²) & (Sb = πr²) → (St = Sb)
«Lo asombroso, por tanto, es la coincidencia de procedimientos algorítmicos tan completamente diversos; asombro que no puede ser declinado ni siquiera alegando de nuevo la consideración de que el círculo es el mismo.»
Bueno · visor pp. 47-48
Franja de verdadCada curso, por sí solo, deja un margen de incertidumbre. Cuando los dos confluyen, cada uno neutraliza al otro: las operaciones quedan segregadas y lo que queda es la estructura. La confluencia no añade solo certeza — ensancha la franja.
III · La prueba comparativa

Cuatro lecturas de S = πr²

FamiliaQué dice de la fórmulaLa objeción de Bueno
Descripcionismo(m, 0)Es una descripción aproximada de las medidas tomadas en redondeles empíricos; la demostración solo condensa esas medidas.Aquí ni siquiera cabe medir: medir sería superponer cuadrados-unidad sobre el círculo, y eso es la cuadratura del círculo. No se mide π con números racionales.
Teoreticismo(0, f)No es una proposición sino una función proposicional: una regla para formar proposiciones, que en sí misma no es verdadera ni falsa.Es el análisis más profundo de los tres, y acierta al negar que la verdad sea empírica. Pero desconecta la fórmula de su génesis y la deja vacía.
Adecuacionismo(m, f)Hay un círculo algebraico y un círculo gráfico, y entre ambos una correspondencia.La fórmula algebraica procede del círculo gráfico. El desdoblamiento obliga a inventar un metalenguaje y a postular después la identidad que se quería explicar.
Cierre categorial(0, 0)Es una identidad sintética: no une dos términos en un juicio, sino que brota transversalmente de cursos operatorios que confluyen.La cientificidad de la fórmula reside en su construcción, y la construcción no puede eliminarse del resultado.
Bueno · visor pp. 41-43
III · El malentendido que hay que evitar

Cierre no es clausura

«El cierre químico —el de la Química clásica—, representado por la tabla periódica, excluye cualquier vacua pretensión de proseguir el descubrimiento de nuevos elementos de modo indefinido. […] Pero el cierre del campo que contiene a los elementos químicos, lejos de constituir una traba para el desarrollo de la Química, constituye el principio de la soberanía de la misma Química en su campo
Bueno · visor p. 37

Una categoría es un espacio de inmanencia que un cierre va delimitando desde dentro. Escribir el teorema de Pitágoras con un lápiz cargado de tinta grasienta y analizar químicamente esa tinta no hace avanzar la demostración ni un milímetro: son categorías irreductibles.

La inversión de AristótelesLa tradición partía de las categorías para deducir las ciencias: «tantas ciencias como categorías». Bueno invierte el orden — tantas categorías como ciencias. Las categorías no están dadas antes: las dibuja el propio proceso de cierre. (visor pp. 37-38)
IV · La distinción decisiva

Cuando el sujeto está dentro del campo

La clasificación más profunda de las ciencias no separa formales de reales, ni demostrativas de taxonómicas. Separa aquellas en cuyo campo aparece un sujeto que opera de aquellas en las que no.

Situación α

En el campo no figura, entre sus términos, ningún sujeto que opere.

La física, la química, la biología molecular. Los astros no operan; las moléculas de una reacción tampoco. Atribuirles operaciones sería zoologismo.

visor p. 49
·
Situación β

En el campo figuran, entre sus términos, sujetos que operan.

Las ciencias humanas. Y aquí el sujeto no aparece como un objeto más: aparece operando. Es decir, haciendo lo mismo que hace el científico que lo estudia.

visor pp. 49-50
Esto redefine con precisión dos fórmulas que se repiten sin rigor: «las ciencias humanas se ocupan del hombre» y «en ellas el sujeto se hace objeto».
IV · El precio de la cientificidad

La trampa

«La teoría del cierre categorial prescribe la neutralización de las operaciones. La neutralización de las operaciones en la situación de las ciencias humanas comportaría en principio su elevación al rango de cientificidad más alto. Pero con esta elevación, simultáneamente, se perdería su condición de ciencia humana
Bueno · visor pp. 50-51

Un cierre exige neutralizar las operaciones del sujeto. Pero en las ciencias humanas las operaciones no están fuera del campo: son el campo. Neutralizarlas equivale a vaciarlo. Y no neutralizarlas equivale a quedarse en la práctica.

De un lado se pierde lo humano; del otro, la ciencia. Las dos salidas son pérdidas.

IV · Los dos estados límite

Adónde llevan las dos salidas

α₁ · deja de ser humana

Pavlov parte de un trato etológico con perros y regresa hasta el reflejo medular. En ese nivel ya no cabe hablar de operaciones: el animal desaparece como sujeto, resuelto en circuitos.

Los fenómenos psicológicos […] quedan atrás, se reabsorberán en el hardware de los contactos de circuitos nerviosos, como los colores del espectroscopio se reabsorben en frecuencias de onda.

La psicología se convirtió en fisiología del sistema nervioso: ciencia plena, y ya no humana.

visor pp. 53-54
·
β₂ · deja de ser ciencia

En el extremo opuesto, las operaciones no solo no se eliminan: el resultado vuelve a exigirlas, como decisiones, estrategias y planes. El campo no se puede separar de la actividad.

Jurisprudencia, política económica. Bueno es tajante: se apoyan en ciencias, pero «por sí mismas, no son ciencias en modo alguno, sino prudencia política, actividad jurídica, praxis». Aquí sitúa el problema de las «ciencias de la educación».

visor p. 55
IV · El estado intermedio

Donde de hecho trabaja un historiador

Entre los dos extremos hay estados de equilibrio. El más característico, α₂, alcanza estructuras objetivas que las operaciones humanas produjeron pero que ya no dependen de ellas.

«Las estructuras culturales se parecen más a las geométricas o a las aritméticas que a las etológicas o psicológicas. Siendo producidas, en general, por el hombre, son, sin embargo, objetivas.»
Bueno · visor pp. 54-55
I-α₂

Estructuras genéricas

Las que comparte con las ciencias naturales: estadísticas, topológicas. Con una advertencia — una multitud que huye de un incendio se parece a un gas que se calienta, pero cada persona sigue una estrategia y las moléculas solo inercia.

II-α₂

Estructuras propias

Específicas de la cultura: el ritmo de evolución de las vocales indoeuropeas, las curvas de Kondrátiev. Aquí sitúa Bueno el estructuralismo de Lévi-Strauss.

Léxico de la sesión

Vocabulario del cierre categorial

Cuerpo de una cienciaTodo lo que la compone funcionando junto: aparatos, libros, laborantes y también los objetos reales del campo.
Espacio gnoseológicoLas tres dimensiones —sintáctica, semántica, pragmática— en las que se analiza ese cuerpo.
CampoEl conjunto de términos de clases distintas sobre los que una ciencia opera. Una ciencia no tiene objeto: tiene campo.
Sujeto operatorioNo una mente, sino un cuerpo con manos y laringe, capaz de separar y juntar.
ApotéticoDado «ahí», a distancia. Los fenómenos lo son, y por eso se puede operar con ellos.
NeutralizarSegregar lógicamente al sujeto del resultado. No es trascenderlo: es que deje de contar en lo construido.
Cierre categorialConstrucción en la que términos de clases distintas, compuestos entre sí, dan terceros términos del mismo campo — hasta delimitarlo desde dentro.
CategoríaEl espacio de inmanencia que ese cierre delimita. No está dada antes: la dibuja el cierre.
Identidad sintéticaLa verdad científica: lo que queda cuando cursos operatorios independientes confluyen en el mismo resultado.
Franja de verdadLa verdad admite espesor. Cada curso que confluye la ensancha.
Situación α / βSegún si en el campo de la ciencia figura o no un sujeto que opera.
Metodologías α / β operatoriasLos procedimientos con que una ciencia humana neutraliza sus operaciones (α) o cuenta con ellas (β).
Cierre

El conflicto no es un defecto

«La antinomia entre las metodologías α y β-operatorias de las ciencias humanas no es episódica o casual ni cabe atribuirla a su estado histórico de juventud (¿acaso la Química no es tan joven, o todavía más, como la Economía política?); el conflicto es constitutivo. Y, lo que es más, no hay por qué desear (en nombre de un oscuro armonismo) que se desvanezca, si no se quiere que, con él, se desvanezca también la propia fisonomía de estas ciencias.»
Bueno · visor pp. 51-52

Las polémicas permanentes de las ciencias humanas —escuelas que no discuten un resultado sino la cientificidad entera de la disciplina— dejan de ser un síntoma de inmadurez y pasan a ser su forma de existir. Oscilan, dice Bueno, como los Dióscuros: uno tiene que apagarse para que el otro se encienda.

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