Estudios Sociales y Culturales I · Bloque III · Sesión 16
Bloque III · Sesión 16

¿Qué es un hecho social?

El objeto propio de la sociología

Émile Durkheim, Las reglas del método sociológico (1895), Introducción y cap. I — pp. 35-52

El autor

Émile Durkheim, 1858-1917

Quién fue

Nacido en Épinal (Lorena), hijo y nieto de rabinos. Formado como filósofo en la École Normale Supérieure de París.

Qué hizo

Dictó el primer curso regular de sociología en una universidad francesa: la Facultad de Letras de Burdeos, desde 1887.

Qué escribió

La división del trabajo social (1893), Las reglas del método sociológico (1895), El suicidio (1897), Las formas elementales de la vida religiosa (1912).

El punto de partida

La sociología tenía nombre, pero no método

«Un capítulo del Curso de filosofía positiva es más o menos el único estudio original e importante que poseemos sobre la materia.» Introducción, p. 35

Comte bautizó la ciencia y la llamó «física social» (bloque I). Spencer y Mill escribieron sobre ella, pero sin decir con qué procedimientos se investiga.

El diagnóstico de la Introducción

De la filosofía del progreso a las reglas de la prueba

«Las precauciones que han de tomarse en la observación de los hechos, la forma correcta de plantear los principales problemas, el sentido en el que deben dirigirse las investigaciones, las prácticas especiales que podían permitirles llegar al final, las reglas que deben presidir la administración de las pruebas, quedaron sin definir.» Introducción, p. 36

Los grandes sociólogos «no salieron siquiera de las generalizaciones sobre la naturaleza de las sociedades […] y sobre la marcha general del progreso» (pp. 35-36).

I

Si todo es social, la sociología no tiene objeto

Cap. I, p. 38

El problema

Comer y dormir interesan a la sociedad, y no son hechos sociales

«Cada individuo bebe, duerme, come, razona y a la sociedad le interesa que dichas funciones se ejerzan en forma regular. Por lo tanto, si esos hechos fueran sociales, la sociología no tendría objeto propio y su campo se confundiría con el de la biología y la psicología.» Cap. I, p. 38

¿Qué tiene que tener un fenómeno para que no lo pueda estudiar ni la biología ni la psicología?

II

Exterioridad y coacción

Cap. I, pp. 38-41

Primer rasgo

Existen antes que yo y fuera de mí

«Cuando desempeño mi tarea de hermano, esposo o ciudadano […] realizo deberes que están definidos, fuera de mí y de mis actos, en el derecho y en las costumbres. Incluso cuando están de acuerdo con mis sentimientos […], ésta no deja de ser objetiva; porque no soy yo quien los ha creado, sino que los he recibido por medio de la educación.» Cap. I, pp. 38-39

Los ejemplos del texto: las creencias religiosas que se encuentran ya hechas al nacer, la lengua, la moneda, los instrumentos de crédito, las prácticas de la profesión (p. 39).

Segundo rasgo

La coacción se descubre al resistir

«Están dotados de un poder imperativo y coercitivo en virtud del cual se imponen a él, lo quiera o no. Sin duda, cuando me conformo a él plenamente, esta coacción no se siente o se siente poco […]. Pero no deja de ser un carácter intrínseco de esos hechos y la prueba estriba en que se afirma en cuanto yo trato de resistir.» Cap. I, p. 39

La escala de la sanción

Del castigo a la risa: la coacción tiene grados

ReglaQué pasa si se infringe
El derechoImpide el acto, lo anula o lo hace expiar.
La moralLa conciencia pública lo reprime con su vigilancia y sus castigos.
Las convencionesVestir contra los usos del país y de la clase: «la risa que provoco, el alejamiento en el que se me mantiene».
La lengua y la monedaNada obliga a hablar francés ni a pagar con moneda legal, «pero es imposible no hacerlo».
La técnicaTrabajar con los métodos del siglo pasado no está prohibido, «pero me arruinaría indefectiblemente».

Cap. I, p. 40

Una nueva especie de hechos

Ni orgánicos ni psíquicos: sociales

«Consisten en modos de actuar, de pensar y de sentir, exteriores al individuo, y están dotados de un poder de coacción en virtud del cual se imponen sobre él. Además, no pueden confundirse con los fenómenos orgánicos, puesto que consisten en representaciones y en actos; ni con los fenómenos psíquicos, los cuales sólo existen dentro de la conciencia individual y por ella.» Cap. I, pp. 40-41

Su sustrato no es el individuo: es la sociedad política entera o alguno de sus grupos — confesiones religiosas, escuelas políticas y literarias, corporaciones profesionales (p. 41).

III

Lo social sin organización: corrientes y educación

Cap. I, pp. 42-44

Las corrientes sociales

La emoción de una asamblea no nace en ninguna conciencia particular

«Somos entonces juguetes de una ilusión que nos hace creer que hemos elaborado nosotros mismos lo que se nos impone desde fuera. […] Es como el aire, que no deja de pesar aunque ya no sintamos su peso.» Cap. I, p. 42

«Individuos perfectamente inofensivos en su mayoría, pueden, reunidos en multitud, dejarse arrastrar a hacer cosas atroces.» Cap. I, p. 43

La experiencia que confirma la definición

La educación fabrica al ser social

«Toda educación consiste en un esfuerzo continuo por imponer al niño formas de ver, de sentir y de actuar a las cuales no llegaría espontáneamente. […] Si con el tiempo dejan de sentir esta coacción, es porque poco a poco engendra hábitos, tendencias internas que la hacen inútil.» Cap. I, pp. 43-44

Los padres y maestros «no son más que representantes e intermediarios» de la presión del medio social (p. 44).

IV

Lo general no es lo colectivo

Cap. I, pp. 44-52

La inversión del sentido común

Se repite en todos porque se impone a todos

«Si es general será porque es colectivo (es decir, más o menos obligatorio), pero no es colectivo por ser general. […] Está en cada parte porque está en el todo, pero no está en el todo porque esté en las partes.» Cap. I, p. 47

Contra Gabriel Tarde, que explicaba lo social por la imitación: la expansión es «no la causa, sino la consecuencia» del carácter sociológico (nota, p. 49).

El instrumento para aislarlo

La tasa de suicidios mide un estado del alma colectiva

Hay corrientes de opinión que empujan, con desigual intensidad según los tiempos y los países, al matrimonio, al suicidio o a una natalidad más o menos alta. La estadística las aísla: la tasa se obtiene dividiendo el total anual de casos por el número de hombres en edad de casarse, de procrear o de suicidarse.

Como la cifra reúne todos los casos, «las circunstancias individuales […] se neutralizan entre sí». Lo que queda, dice el texto, expresa «cierto estado del alma colectiva».

Cap. I, p. 46

Es el programa de El suicidio (1897): explicar socialmente el acto más individual que existe.

Los hechos morfológicos

La forma de la ciudad también es un hecho social

«Estas maneras de ser son únicamente maneras de hacer consolidadas. […] El tipo de vivienda que se nos impone no es más que la forma en que todo el mundo que nos rodea y, en parte, las generaciones anteriores, se han acostumbrado a construir sus casas. Las vías de comunicación no son más que el cauce que se ha abierto a sí mismo […] la corriente regular de los intercambios.» Cap. I, pp. 50-51

Entre la regla jurídica y la moda hay «toda una gama de matices»: «Unas y otras no son más que vida más o menos cristalizada» (p. 51).

La definición del capítulo

El hecho social

«Un hecho social es toda manera de hacer, establecida o no, susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior; o también, el que es general en la extensión de una sociedad determinada teniendo al mismo tiempo una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales.» Cap. I, pp. 51-52

Lo que el capítulo deja planteado

Tres preguntas

  • Si la mayoría de las ideas nos llegan de fuera, ¿qué queda del individuo «perfectamente autónomo» que Durkheim da por refutado (p. 41)?
  • ¿La lengua y la moneda obligan en el mismo sentido que el derecho penal?
  • Tylor metía el conocimiento dentro de la cultura. Según esta definición, ¿es la ciencia misma un hecho social?
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