Estudios Sociales y Culturales I · Bloque II · Sesiones 12 y 13
Bloque II · Sesiones 12 y 13

La cultura como opio del pueblo

El cierre del bloque de la cultura

Gustavo Bueno, El mito de la cultura, cap. IX y «Final» — 20 pp.

El lugar del capítulo

De la genealogía al diagnóstico del presente

El capítulo 5, leído el viernes

De dónde viene la idea de cultura: de la secularización del Reino de la Gracia. Un argumento histórico sobre los siglos XVIII y XIX.

Cap. 5, PDF pp. 1-23

Lo que se lee hoy

Qué hace hoy esa idea. Dos piezas: el proyecto de una cultura universal (cap. IX) y el veredicto del libro entero (Final).

Cap. IX + Final, PDF pp. 1-20 (impresas 221-240)

Paginación del PDF repartido: impresa = PDF + 220.

I

No existe una cultura universal

Capítulo IX, primera mitad — PDF pp. 1-7

Punto de partida

Un proyecto que se parte en dos apenas se enuncia

«La idea de una cultura universal es propuesta una y otra vez como el contenido mismo de todo proyecto de unidad de la humanidad; pero este proyecto se desdobla inmediatamente en dos.» Cap. IX, PDF p. 1 (impresa 221)

Universal dice dos cosas a la vez: para todos los hombres y de todas las materias. No son lo mismo.

El instrumento del capítulo

Dos preguntas distintas: para quiénes y sobre qué

Especial
sectorial: una rama
General
global: el todo complejo
Particular
de un pueblo
La música de la corte de Felipe II La cultura española a lo largo de su historia
Universal
de todos los pueblos
—el cuadro que Bueno deja vacío— «La cultura de la humanidad»

Los candidatos obvios para el cuadro vacío son las matemáticas y la física. ¿Por qué Bueno no los pone ahí?

Tabla del propio texto, nota 90 — PDF pp. 1-2 (impresas 221-222)

La respuesta

Lo que vale para todos ha dejado de ser cultura

«No hay que confundir la universalidad transcultural que atribuimos a las matemáticas o a la física “verdadera” con la posibilidad de universalidad de otros contenidos culturales.» Cap. IX, PDF p. 3 (impresa 223)

El teorema de Pitágoras no es la cultura griega: la desborda. El cuadro queda vacío no porque falte un ejemplo, sino porque quien entra ahí deja de ser un contenido cultural.

La distinción que ordena el capítulo

Lo vivo y lo pintado

«Acaso sólo estamos delante de oposiciones entre algo que es vivo y algo que es sólo pintadoCap. IX, PDF p. 3 (impresa 223)

Religión

Una religión positiva —el catolicismo, el islam— frente a la «religión de la humanidad» de los filósofos. Un sacerdote real frente al vicario saboyano, que es un personaje de novela.

Rousseau, Emilio
Lengua

El griego y el latín son dos lenguas reales. La «lengua universal» no es una tercera lengua: es una lengua imaginaria. Marr la defendió entre los soviéticos hasta que Stalin la declaró utópica y ridícula.

PDF p. 3 (impresa 223)
Derecho

El derecho positivo de cada Estado frente al derecho natural, pese al «derecho internacional».

PDF p. 3 (impresa 223)
El regreso de una lectura nuestra

Snow, releído con la matriz

Primera cultura

La literaria. Su alcance coincide en buena parte con las «ciencias propias de cada pueblo» de Ibn Hazm: una cultura especial dentro de una cultura particular.

PDF p. 3 (impresa 223)

·
Segunda cultura

La científico-técnica. También especial y también particular —de Occidente—, pero con pretensiones de aplicarse a todos los pueblos. Ahí está toda la diferencia.

PDF p. 3 (impresa 223)

En una reexposición posterior Snow habló de una «tercera cultura» que integraría a las dos, y citó a la Unión Soviética como el proyecto más próximo a una cultura total.

El mismo ideal, un siglo antes

La instrucción integral

«Los socialistas burgueses no piden más que instrucción para el pueblo, un poco más de lo poco de ahora… nosotros, demócratas socialistas, pedimos para el pueblo instrucción integral, toda la instrucción, tan completa como lo requiere la fuerza intelectual del siglo, a fin de que por encima de la clase obrera no haya de ahora en adelante ninguna clase que pueda saber más y que precisamente por ello pueda explotarla y dominarla.» Bakunin, La instrucción integral (1869) — citado en PDF p. 4 (impresa 224)

La objeción de Bueno es de forma, no de política: llamar universal a esa cultura da por supuesto lo que habría que demostrar. Ortega pidió una «Facultad de Cultura»; sale lo mismo, una cultura especial más al lado de las otras.

Si hubiera de forjarse, ¿cómo?

Cuatro caminos, y dos que no llevan a ninguna parte

1 · Generalizar e integrarReunir todos los contenidos existentes en una síntesis donde nada se pierda. Su límite es el «hombre total». Armonismo modelo Unesco: descartado por metafísico.
2 · HegemoníaQue un contenido particular prevalezca sobre los demás de su línea: la democracia parlamentaria, el mercado, el vídeo, la religión católica.
3 · AnamorfosisCrear contenidos nuevos transformando los existentes, sin destruirlos.
4 · Hombre nuevoQue desaparezcan todos los contenidos históricos y emerja una cultura nueva. Catastrofismo milenarista: descartado como pensamiento mágico.

PDF pp. 5-6 (impresas 225-226) · La oposición entre 1 y 4 es la que Umberto Eco popularizó como «apocalípticos e integrados».

El giro del capítulo

Lo que está en crisis no es la cultura

«¿No ocurrirá sencillamente que lo que está en crisis, más que la cultura, es la idea de cultura que nos forjamos bajo la inspiración de la idea teológica?» Cap. IX, PDF p. 6 (impresa 226)

La prueba, por analogía: a principios del siglo XX se habló de una «crisis de los fundamentos» de las matemáticas. ¿Se conmovieron los matemáticos? Lo que entró en crisis fue la idea que los formalistas se habían hecho de su propia ciencia.

Contra el pensamiento débil

El fin de los grandes relatos es un síntoma inventado

  • El big bang, que monopoliza las concepciones físicas del universo: un gran relato cosmológico.
  • La declaración de los derechos del hombre: un gran relato ético-político.
  • De Popper a Fukuyama, la sociedad abierta universal: democracia parlamentaria, vídeo y mercado.
  • El cristianismo y el islam, propuestos como vías únicas; y los planes económicos, que no hace «la Humanidad» sino los japoneses, los yanquis o los alemanes.

Nunca como a finales del siglo XX hubo tantos relatos con pretensión universal. ¿De qué se despedía entonces quien anunciaba su fin? PDF p. 7 (impresa 227)

II

La cultura kitsch cosmopolita

Lo que sí existe donde se dice que hay cultura universal — PDF pp. 8-12

El diagnóstico

No es el especialismo: es el enciclopedismo obligatorio

Relatos

El big bang

Proyectos

El genoma

Instituciones

El fútbol, la ópera, el sistema de partidos

Instrumentos

El automóvil, el ordenador

Hace un siglo era posible orientarse en el mundo práctico en poco tiempo, y quedaba margen para una formación. Hoy hay que invertir todo el tiempo disponible sólo en aprender a contar con estos contenidos y con la catarata diaria de productos que ofrecen.

PDF p. 8 (impresa 228)

La consecuencia

Una vida llena que impide la formación

«Una “vida llena”, en nuestro tiempo, es una vida íntegramente cultural, volcada al dominio de contenidos universales de la “cultura instrumental compleja”; lo que no garantiza a nadie una formación, sino que antes bien la impideCap. IX, PDF p. 9 (impresa 229)

La comparación es del propio texto: el mundo de la cultura compleja es para las nuevas generaciones lo que el mundo natural salvaje era para el primitivo — un medio cuyas variables sólo se controlan sumergiéndose en ellas a tiempo completo. El primitivo lo invertía en cazar y defenderse del frío; nosotros, en calcular, aprender idiomas, seguir la liga y las elecciones, viajar, leer periódicos y estar al tanto de las vidas de los actores.

Y sin embargo, funciona

La armonía incruenta de los pueblos

«No es en el campo de batalla, sino en el campo de fútbol, o en el estadio olímpico, en donde las naciones compiten de nuevo como tales.» Cap. IX, PDF p. 9 (impresa 229)

No es el panem et circenses romano: lo que mueve el entusiasmo —a veces dos mil millones de personas a la vez— no es el juego, sino que los equipos estén asociados a unidades políticas.

Orwell advirtió que entre las dos guerras los Juegos Olímpicos de 1936, el Tour de Francia y la Copa Mundial cobraron un sesgo nacionalista que contribuyó a la cristalización de los Estados nacionales. Gracias a ellos millones de hombres se interesan unos por otros y escuchan solemnemente —acaso la única ocasión— los himnos nacionales.

PDF p. 10 (impresa 230)

Su intríngulis no es mayor que el de un buen crucigrama, ni que el de una fermata de ópera. ¿Por qué solo uno de los tres mueve multitudes?

El mismo mecanismo, en dos pisos

La ópera es a la burguesía lo que el fútbol al trabajador

«La importancia de la ópera, para las capas de las burguesías urbanas ascendentes, se funda en los mismos mecanismos en los que se apoya la importancia del fútbol para las capas de trabajadores urbanos.» Cap. IX, PDF p. 10 (impresa 230)

¿Por qué la ópera y no el teatro?

La música se sigue sin conocer el idioma nacional; a veces, dice el texto, es mejor no entenderlo, como ocurre con la ópera verdiana o wagneriana.

No obliga a tomar partido

Los argumentos ofrecen situaciones estrambóticas e irreales, pero tales que nadie tiene que fijar posición práctica en los entreactos, como sí lo exigiría una obra «de tesis».

Los divos son internacionales

Quien asiste en Sevilla, Bilbao o Madrid se siente en comunión con los «distinguidos» de Nueva York, Londres, Milán o París, y con unos valores declarados supremos «a pesar de su inanidad intrínseca».

Si el mecanismo es el mismo arriba y abajo, ¿qué sostiene la distinción entre cultura alta y cultura de masas?

El nombre de lo que sí existe

El ideal de cultura universal se realiza como kitsch

«El ideal de la cultura universal se realiza por tanto, principalmente, en la sociedad industrial —tanto en sus elites como en las masas— como cultura kitschCap. IX, PDF p. 10 (impresa 230)

Qué es

Una universalidad relativa: relativa a una cultura de elite o de vanguardia que se supone superior. Y un abigarramiento de objetos y de funciones dentro de un mismo objeto — un despertador que además es encendedor y sacacorchos.

PDF p. 10 (impresa 230)

El salón y el aura

El abarrotamiento del cuarto de estar burgués no es mayor que el del gran salón aristocrático. La diferencia está en otra parte: allí los objetos eran auténticos y el espacio bastaba para que el «aura» irradiada por cada uno no invadiera la de los demás.

PDF pp. 10-11 (impresas 230-231)

Una historia, no un insulto

Tres épocas del kitsch

El kitsch de la belle époque

Participa de la cultura aristocrática, y aun feudal, por la reproducción industrial de cuadros, esculturas y novelas; y envuelve la idea de un presente de plenitud e igualdad.

Gaudí llega a imitar con piedras el cemento, y el cemento con piedras: kitsch romántico
El neokitsch

Segunda mitad del siglo XX: reacciona contra el funcionalismo de Gropius o de Mies van der Rohe. Lo impulsa el enciclopedismo de trabajadores y empleados que «no toleran ser menos que los pequeños burgueses».

Gropius y Mies van der Rohe: la arquitectura de la Bauhaus, sin ornamento
El kitsch del diseño

Ya no es sucedáneo: no copia lo antiguo, sino que pone en circulación objetos nuevos según un plan que inventaría las necesidades y las excita sin descanso. Es el pop-art de Andy Warhol.

Moles: «insertar en el público una determinada cantidad de novedad por objeto»

Y hay una filosofía kitsch: la improvisada por presentadores, periodistas o políticos, «y por supuesto, por un determinado grupo de profesores especialistas en ese kitsch». ¿Desde dónde se la denuncia?

PDF pp. 11-12 (231-232) · nota 95: Abraham Moles, El kitsch (1971)

La objeción que devuelve el golpe

¿Y la vanguardia no es kitsch?

«El arte de Miró o el de Pavarotti, expuestos al público, ¿no son contenidos tan kitsch como el arte de Gaudí o el de Verdi? ¿Y cómo podría ser de otro modo?» Cap. IX, PDF p. 12 (impresa 232)

La superioridad de la cultura de vanguardia consiste, dice el texto, en ser una cultura de elite que desarrolla su universalismo como internacionalismo de elites: las que producen para presidentes de consejos de administración y altos ejecutivos.

Y la palabra misma fue acuñada en Alemania por esa elite, que se creía dueña de los valores auténticos y, como vanguardia, del monopolio de la creación cultural: el concepto nace de la parte interesada. PDF p. 12 (impresa 232)

El remate del capítulo

Un kitsch del todo universal dejaría de ser cultura

«En el momento en que se universalizara definitivamente, la cultura kitsch dejaría de ser, no sólo arte, sino cultura, y se convertiría en una refluencia de la realidad naturalCap. IX, PDF p. 12 (impresa 232)

Woodstock ’94

Los fenómenos de masas de esa escala alcanzan «un interés etológico más que un interés antropológico»: el estudio del comportamiento animal, no el de las culturas. Es la misma línea de la p. 9, donde la vida llena produce un homo sapiens cuyo interés no es mayor que el de una banda de chimpancés explorando la selva.

PDF p. 12 (impresa 232) · p. 9 (impresa 229)

Los idiotismos

El kitsch universaliza también lo propio —idion, en griego, es lo privado—. En la multiplicación de un modelo nacionalista prevalece la forma sobre unos contenidos «que intrínsecamente carecen de todo valor, y que sólo lo adquieren por el hecho de ser reivindicados».

PDF p. 12 (impresa 232)

III

Final: la cultura como opio del pueblo

El veredicto del libro entero — PDF pp. 13-20 (impresas 233-240)

De qué cultura se dice que es opio

Dos ideas, no la cultura entera

La cultura nacional

El ideal de una identidad propia invierte la tendencia espontánea de todo grupo, que es asimilar cuanto pueda de las demás culturas. El «encapsulamiento» es reacción a una conciencia de debilidad y, así, adormece su propia realidad.

Final, PDF p. 13 (impresa 233)

+
La cultura circunscrita

La parte selecta del todo complejo, la que se supone que condensa los valores más elevados. Se presenta como fin y no como medio: se corresponde con la Gracia santificante, la que brilla por sí misma.

Final, PDF p. 13 (impresa 233)

Es la misma tríada del capítulo 5 —gracia medicinal, elevante, santificante—, aplicada ahora al presente.

El pasaje central

La Casa de la Cultura

«La Superioridad espera que el villano se sienta, sin esfuerzo, como inundado por una gracia elevante que, como un don del Espíritu Santo, desciende sobre él, para purificarle, elevarle y santificarle. La Superioridad, en fin, espera que la Casa de la Cultura, en la villa, sea para el villano la antesala del Reino universal de la Gracia. Fuera de él, el villano sería un des-graciadoFinal, PDF pp. 14-15 (impresas 234-235)

El edificio se levanta junto a la iglesia, la escuela, el ayuntamiento, el campo de fútbol y la plaza de toros. Pregunta el texto: ¿es que estos otros no son también casas de la cultura, partes del todo complejo? «Nadie lo sabe muy bien.»

La pseudomorfosis

El altar es ahora el escenario

La liturgia del altar

El sacerdote oficia ante un público que llena los bancos de la iglesia y le ofrece el milagro de la transubstanciación.

Final, PDF p. 15 (impresa 235)

La liturgia del escenario

Los actores hacen de sacerdotes en los nuevos templos: salas de conciertos, de teatro, de rock, de cine. Y sobre todo en la «sala dispersa» de cientos de millones de plateas — las casas que, en lugar de una cruz, tienen en el tejado una antena de televisión, donde el rezo del rosario en familia se transformó en ver la televisión en familia.

Final, PDF p. 15 (impresa 235)

El propio campo de fútbol, añade el texto, sigue siendo también un escenario.

Los dos templos

Un mismo mecanismo, arriba y abajo

La elite

El incendio del Liceo de Barcelona en 1994 representó para la elite española tanto o más que para los judíos la destrucción del templo de Jerusalén. Oyendo cantar desde las cenizas a Caballé, Domingo o Carreras, esa elite parecía elevarse «al supremo estado de Gracia cosmopolita».

PDF pp. 15-16 (impresas 235-236)

·
La plebe

Un público enardecido, como en unos misterios dionisíacos multiplicados por los medios industriales, entra en trance ante el altar en el que oficia Michael Jackson, o sigue el mensaje que un profeta desarrolla a lo largo de una generación — Sabina, Serrat, Víctor y Ana.

PDF p. 16 (impresa 236)

«El atletismo vocal de un divo de ópera no tiene más importancia (ni tampoco menos) que el atletismo muscular de un héroe de halterofilia.»

Los dos sentidos de la fórmula

Quién administra el opio

Marx

El opio que el pueblo se administra a sí mismo para calmar el dolor derivado de su estado de opresión. Un brebaje espiritual.

·
Lenin

El opio que le es administrado por los explotadores para mantenerlo en estado intermitente de entontecida ilusión.

«Sólo que las funciones de opio del pueblo las ejerce hoy la cultura selecta, una vez que la religión ha perdido, en la sociedad industrial, las virtudes de adormidera psicodélica.» Final, PDF p. 17 (impresa 237)

Los dos sentidos operan a la vez: la elite se administra a sí misma dosis de cultura operística o vanguardista; a la plebe le es administrada cultura de consumo. «Hay vulgo que sabe latín», recuerda Bueno con Feijoo.

La pregunta incómoda

¿Y sería prudente quitarlo?

«¿Cómo proporcionar ocupación inofensiva, pero eficaz, a millones y millones de jóvenes o de adultos durante sus horas de “ocio” o durante sus años de desempleo?» Final, PDF p. 17 (impresa 237)

«Un buen actor, un buen guionista de televisión, un buen músico de vanguardia, un buen autor teatral o un buen entrenador de fútbol me ahorran cien gendarmes.»

Lo que Napoleón podría decir hoy, según el texto.

La única recomendación del libro

Toma tu banco y huye

«Toma tu banco y huye, hombre feliz, a vela desplegada, de cualquier forma de cultura.»

Epicuro, fragmento 181 de Usener. La palabra que Epicuro usa es paideia, que unas veces se traduce por educación o instrucción y otras por cultura.

Bueno la cita con una condición precisa: al menos cuando los contenidos englobados bajo el rótulo «cultura» pretenden recibir su valor del rótulo mismo — cuando es el rótulo el que tendría que recibirlo, como luz reflejada, de alguno de los contenidos.

IV

Qué queda en pie

Las últimas tres páginas, que son las que más suelen malentenderse

Lo que Bueno no propone

Descomponer, no dinamitar

«No hemos pretendido, sin embargo, por nuestra parte, dinamitar esta “masa viscosa” que sirve de pedestal para servicios tan diversos; no pretendemos pulverizarla, disolverla o aniquilarla en todas sus partes. Tratamos de descomponerla o resolverla en sus elementos, unos auténticos, otros aparentes, restituir cada uno de estos elementos a sus quicios propios.» Final, PDF p. 18 (impresa 238)

La historia del término «cultura» en los siglos XIX y XX es, según el texto, la historia de una confusión progresiva: cosas heterogéneas amalgamadas en una masa sobre la que los hombres se suben como sobre un pedestal — unas veces para verse más altos que los animales, otras para verse más altos que otros hombres.

Lo que sobrevive al análisis

Hay cosas que desbordan cualquier cultura

Los triángulos de mármol o de madera de los frontones griegos son, sin duda, productos culturales. Pero la relación pitagórica entre los lados de un triángulo rectángulo ya no es artificial en el sentido de convencional — y tampoco es un contenido de la Naturaleza.

Lo mismo vale, dice el texto, para las relaciones que constituyen la justicia, considerada como valor personal universal.

Final, PDF p. 19 (impresa 239)

Proceden de una cultura determinada y sin embargo la desbordan. «Esta es su dialéctica.»

La última línea del libro

Los dos cascarones

«La cultura, a la vez que nos moldea, nos aprisiona. Pero no es la “vuelta a la Naturaleza” aquello que puede liberarnos de la cultura. La “liberación de la Cultura” requiere no sólo romper su cascarón, sino también el cascarón que envuelve a la mítica “Naturaleza”. Únicamente después de estos rompimientos podremos acaso poner la proa “con las velas desplegadas” hacia eso que llamamos la RealidadFinal, PDF p. 20 (impresa 240)

La oposición Naturaleza / Cultura es una disyunción ficticia: transformación de la oposición metafísica entre Naturaleza y Espíritu, que a su vez secularizaba los dualismos teológicos Naturaleza-Dios y Dios-Hombre.

El bloque, de una pieza

El recorrido de la idea de cultura

Herder · 1784Bautiza la palabra a partir del cultivo del agro. La cultura es el medio de humanización — y en el mismo libro rompe su gradualismo: los pueblos sin escritura son «según nuestros conceptos, no cultos».
Tylor · 1871La definición canónica: la cultura es «ese todo complejo» que incluye conocimiento, creencia, arte, moral, ley y costumbre. La ciencia queda dentro.
Snow · 1959La ciencia no está dentro: es una cultura enfrentada a la otra. Y para decirlo usa la palabra de Tylor, «en sentido antropológico».
Bueno · 1996Ninguna de las dos cosas se sostiene mientras no se pregunte de dónde salió la idea de cultura. Sale del Reino de la Gracia; hoy funciona como opio del pueblo — de la plebe y de las elites a la vez.
Lo que el bloque deja planteado

Tres preguntas

  • Si lo verdaderamente universal deja de ser cultural, ¿qué queda del proyecto de una cultura de la humanidad?
  • ¿Puede sostenerse la idea de una identidad cultural propia después de la objeción del encapsulamiento?
  • Si la cultura nos moldea y nos aprisiona a la vez, ¿desde dónde se la critica?

Ninguna de las tres se responde con un resumen del libro: se responden citando el pasaje que las decide.

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